Perros abandonados en Madrid. Historia con un final…espero que feliz

Historia del encuentro con dos perros abandonados en Madrid. El esperado final Feliz.

Quisiera escribir hoy una de tantas experiencias que vivo cuando vuelvo a casa, en este caso atravesando los polígonos que se encuentran a las afueras de Vicalvaro.

No daba crédito a lo que veía, dos perros abandonados otra ves, una noche más, ya había perdido la cuenta, esta vez se trataba de dos mestizos enormes durmiendo en mitad de la calzada, si, si, tal cual. Mi asombro era tan grande como mi ritmo cardíaco entonces. Sabía que tenía poco tiempo para actuar, los dos perros estaban aún vivos pero los coches estaban pasando realmente cerca de ellos.

Rápidamente hice un cambio de sentido como pude, me situé con el coche lo más cerca posible de ellos pero a la distancia suficiente como para no asustarles. Abrí las puertas del coche para llamarles desde dentro y comprobar que no escapaban, ya que otras veces solo con abrir la puerta el perro en cuestión salio como alma que lleva el diablo. Bien, pues al ver que no se alejaban sino que tímidamente se acercaban aunque fuera una distancia minima, me decidí por salir despacio y acercarme, poco a poco fueron tomando confianza, era una hembra y un macho, los dos muy hermosos. La hembra más temerosa y desconfiada se acercaba porque buscaba el refugio del macho.

Perro perdido

Nobles y mansos, pero llenos de miedo.

Gracias a que el macho tenía una cadena al cuello pude mantenerle fijado a mi, y sabía que al hacer esto la hembra no se iría.

Siguiente paso llamar a la policía, sabía por mi trabajo en las diferentes protectoras y clínicas que tenía que llamar a la policía local, y eso hice. Marqué el 092 y la verdad es que me sorprendió la amabilidad del agente al teléfono cuando le expliqué lo que me sucedía. Me comentó que iba a llamar al Servicio de recogida animal del ayuntamiento, la verdad es que mi asombro fue tremendo al conocer la existencia de dicho servicio, asique muy agradecido le expliqué donde me situaba y que les esperaría. El agente me informó de que me llamarían los veterinarios de guardia para avisarme de que estaban de camino, colgué manifestándole mi agradecimiento y espere.

A los 5 minutos o menos recibo la llamada del Sevemur diciéndome que están de camino, tardarían 20 minutos a lo sumo. La vedad es que fue un tiempo que se me hizo eterno, ya que me encontraba en medio de la carretera, sujetando dos perros de tamaño mediano-grande y sin poder señalizar correctamente, lo bueno es que no había casi tráfico tratándose de las 2:00 am y por unas carreteras de polígonos.

Cuando porfín llego el servicio de recogida de animales, que tardó bastante poco la verdad, pude ver desde el primer minuto la buena profesionalidad de los dos agentes, un chico y una chica los dos veterinarios, super cercanos y demostraron un buen hacer en todo momento, sabían como acercarse a los animales, aprovechando que los animales ya habían cogido confianza conmigo les ayudé en todo lo que pude sin querer meterme mucho en su trabajo.

Le comenté a la veterinaria que yo también trabajo con animales y que me relacionaba por mi trabajo con diferentes protectoras de Madrid, por lo que me gustaría saber que sería entonces de los animales. Ella muy gustosa me explicó que ellos son SEVEMUR, un servicio que ofrece el Ayuntamiento de Madrid para poder dar los primeros auxilios y acogida a animales heridos o que se encuentren enfermos en las calles del municipio de Madrid. Me comenta que el servicio de recogida a estas horas no esta activo y que ellos cubren ese servicio en la medida que pueden, ya que solo disponen de un vehículo. También me comenta que los animales los llevan al Centro de Protección Animal, situado en La Fortuna, la verdad es que yo ya era consciente de que ese centro ha cambiado mucho desde que no es una perrera como tal, había oído que evitaban a toda costa el sacrificio animal y que colaboraban con diferentes protectoras para poder dar acogida a cuantos más animales mejor, todo esto me lo confirmó la veterinaria en este momento y la verdad es que me quedé más tranquilo, me dijo que el centro de La Fortuna tiene muy mala fama debido a la malas prácticas de otras perreras, pero que me podía quedar tranquilo.

Perro perdido

Nobles y mansos, pero llenos de miedo.

 

Mientras tanto intentamos acercar con refuerzos positivos a los dos perros a la parte trasera de la furgoneta que traían para así introducirlos en las respectivas jaulas. Tengo que reconocer que no fue facil pero que el cariño con el que trataban a los animales era digno de alabar y mencionar en este blog. Al final, aunque tuvimos que usar el lazo y bozal porque la circunstancia lo requería, en ningún momento hubo nerviosismo descontrolado por parte de los animales ni del personal. Si que es cierto que los primeros intentos de levantar a los perros sin bozal y a pulso fallaron porque aunque hasta ahora habían sido mansos, al tocar el abdomen al macho, algo le debía de doler porque lanzaba bocados, por esa razón hubo que pasar a usar el lazo, pero repito que fue tan sutil y con una suavidad tal, que puedo decir que el macho apenas se enteró. Con la hembra al final no hizo falta el uso del lazo ni bozal, aproveche que me seguía a mi y haciendo uso de esa confianza la elevé rápidamente e introduje en su jaula.

Como decía, es una de tantas veces que vivo esta situación de encontrarme animales abandonados volviendo a mi casa, pero la de hoy por lo menos he sido capaz de que llegue a un mejor puerto, tengo que decir con una pena enorme, que normalmente me encuentro las calles de los polígonos y carreteras que me llevan a mi casa en Vicalvaro plagados de cadáveres de perros o gatos atropellados o si aún están vivos, no consigo acercarme a ellos, muchos son galgos, así que podéis imaginaros.

Quiero dar las gracias al buen hacer de los dos veterinarios del SEVEMUR y manifestar públicamente lo contento y conforme con el servicio prestado. Espero que el Ayuntamiento de Madrid aumente el número de recursos de este tipo, porque realmente son necesarios, no solo por los animales (que debería ser motivo suficiente), sino por la seguridad de las valles, calzadas y vías, por ejemplo los perros de esta noche eran realmente grandes y peligrosos donde estaban situados.

Ahora solo cabe esperar que los dos peludines de esta noche encuentren un hogar que les acoja y trate como se merecen, porque realmente eran unos ejemplares mansos, cariñosos y nobles. Ahora de momento su nuevo hogar será el Centro de Protección Animal de La Fortuna.

Buenas suerte pequeñajos.

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