Entreno animal, reforzadores condicionados.

Es algo muy habitual que, cuando estas entrenando animales y utilizando como reforzadores comida para conseguir las respuestas que buscamos, no se pueda hacer llegar la comida al animal justo en el preciso momento en el que el animal realiza el comportamiento que queremos reforzar o potenciar.

Esto pasaba mucho en el delfinario donde trabajaba ya que muchos de los comportamientos que queríamos reforzar se daban lugar a gran distancia de nosotros los entrenadores, como por ejemplo, los saltos en mitad de la piscina o incluso en el aire cuando el animal ha logrado la altura que nosotros le pedíamos.

Por poner un ejemplo. Si lo que yo quiero conseguir con el delfín que estoy entrenando, no es solo que salte en el medio de la piscina, sino que además lo haga a una altura determinada (siempre dentro de sus posibilidades, evidentemente). ¿Que ocurría si tras cada ejercicio conseguido, nosotros le lanzásemos un pescado como premio?. Básicamente que era un premio retrasado con respecto a lo que queremos reforzar, ya que nosotros estamos reforzando el hecho de que salte, pero no estamos teniendo ningún tipo de comunicación para decirle al delfín cual es la altura a la que queremos que lo haga, él podría interpretar que estamos premiando el hecho de que haya saltado o cualquier otro aspecto del salto, pero nunca va a entender que justo lo que queríamos era la distancia o altura.

Dolphin Whistle

Foto sacada de Groot Avian training

Para solucionar este tipo de cuestiones tenemos lo que llamamos “reforzadores condicionados”, los cuales pueden ser de diversos tipos: una luz, un sonido o incluso un movimiento de nuestro cuerpo. Para ello debemos realizar lo que denominamos “cargar el reforzador”, de lo que hablare más adelante. Ahora quiero que identifiquéis los más comunes de los reforzadores utilizados. Por ejemplo, nos encontramos con el famoso “clicker” (muy utilizado en la educación canina), el “silvato o pito” es el que más se utiliza con mamíferos marinos debido a que puede ser oido a largas distancias o incluso bajo el agua, otra ventaja que tiene es que deja al entrenador las manos libres para poder seguir marcando pautas. Y otro de los elementos muy comunes como reforzador condicionado es un silbido que hagamos o incluso palabras específicas que usamos exclusivamente para aplicar en estos momentos.  Por ejemplo. “buen chico”, “OK”, “bien hecho”, etc.

 

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